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Documentos desclasificados del 23-F 24 de febrero de 2026

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Exteriores · Apoyo iberoamericano

Informe del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre el golpe del 23-F (junio 1981) RESERVADO

Reacciones políticas nacionales
informe · 2 páginas · 829 KB · Sin fecha
Importancia 55
Ver PDF original en La Moncloa
Resumen

Informe del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre el golpe del 23-F, elaborado por el Consulado General de España en Córdoba, Argentina, el 16 de junio de 1981. Este despacho incluye un recorte de prensa del diario La Voz del Interior, publicado el 6 de junio de 1981, que analiza la respuesta de Estados Unidos al intento de golpe de estado.

El editorial critica la postura del secretario de Estado, Alexander Haig, quien consideró el golpe como un asunto interno, lo que se interpreta como un error diplomático. Sin embargo, destaca positivamente la declaración del subsecretario de Estado, Lawrence Eagleburger, quien reafirmó la oposición de Estados Unidos a cualquier interrupción del proceso democrático en España. Estas declaraciones se consideran un respaldo a las fuerzas democráticas y evidencian el aislamiento que enfrentarían los golpistas.

824.3 Córdoba, 16 de Junio de 1981. Chase esta referencia en la contestación 44329 Consulado General de España ASUNTO: Remite recorte de prensa. MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES REGISTRO GENERAL 22 JUN. 1981 EXCMO. SEÑOR: Adjunto a V., un editorial de La Voz del Interior del pasado día 6 titulado "Positiva revisión de un acto irreflexivo". Dios guarde a V.E. muchos años. DIRECCIÓN GENERAL DE POLÍTICA EXTERIOR PARA IBEROAMÉRICA SALVADOR BLASCO LÓPEZ ENTRADA CONSUL GENERAL DE ESPAÑA Fecha 25 JUN. 1981 N.C. EXCMO. SEÑOR MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES MADRID 120 LA VOZ DEL INTERIOR DIARIO INDEPENDIENTE DE LA MAÑANA Director: JORGE S. REMONDA-RUIBAL CÓRDOBA, SÁBADO 6 DE JUNIO DE 1981 La empresa Sever (ex-FTat) dispuso una Positiva revisión de un acto irreflexivo fundamental de los grandes diplomáticos que en el mundo han sido. El 23 de febrero último, un funambulesco oficial de la Guardia Civil intentó un tragicómico ensayo de desestabilización del régimen democrático español. La zozobra que vivieron el equipo ministerial y los diputados de las Cortes, amenazados de muerte por un grupo de desorientados, ha sido absurda si detrás de ella no se avizorara la presencia oscura de la reacción. Se propagó no solo al resto de España, sino que se extendió a una Europa Occidental que espera anhelante la consolidación de las instituciones de la democracia en España. Y repercutió en el resto del mundo, sobrecogido por la perspectiva de la reinstalación del autoritarismo en la gloriosa nación. Desde luego, estas seguridades no servirán demasiado para disuadir a los sectores golpistas, pero fortalecen considerablemente la posición de las fuerzas democráticas y, sobre todo, dan una exacta dimensión del aislamiento que padecerían los agentes de la reacción en caso de obtener éxito en alguna eventual embestida futura contra la democracia. Pero, indudablemente, la definición de Eagleburger tendrá un valor aún mayor si consigue convocar a la realidad a su propio superior, es decir, al temperamental y a veces irreflexivo Alexander Haig. Ciertamente, no fue aquella la única oportunidad en que el conductor de la diplomacia estadounidense revela un patético desconocimiento de lo que debe serle esencialmente inherente: la prudente ponderación de los hechos y sus perspectivas, cualidad que debe ser inherente a la Justicia.