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Documentos desclasificados del 23-F 24 de febrero de 2026

23F·PEDIA

Los documentos secretos del golpe de estado

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Interior · Guardia Civil

Transcripción telefónica entre García Carrés y Tejero durante el 23-F RESERVADO

Asalto al Congreso (23-F)
transcripción telefónica · 4 páginas · 229 KB · Sin fecha
Importancia 95
Ver PDF original en La Moncloa
Documento crítico — Por qué importa
Tejero denuncia explícitamente al general Armada como un chapucero que solo buscaba una poltrona y que intentó entrar por el Gobierno Militar con tal de presidir él el golpe, evidenciando la fractura interna entre los golpistas
Resumen

Transcripción de una conversación telefónica interceptada entre Juan García Carrés y el teniente coronel Antonio Tejero durante la noche del 23 de febrero de 1981. Esta comunicación se produce mientras Tejero mantiene ocupado el Congreso de los Diputados. García Carrés informa a Tejero sobre el apoyo inminente de los regimientos de Villaviciosa y Pavía, instándole a mantener la posición. Tejero, por su parte, expresa su frustración por la demora y desconfianza hacia el general Armada, a quien critica duramente.

La conversación revela la tensión interna entre los golpistas y la falta de confianza en su liderazgo. Tejero menciona el envío de un manifiesto al periódico El Alcázar y solicita su publicación. Además, García Carrés informa sobre la postura del Secretario de Estado norteamericano, quien ha declarado que no intervendrá en los asuntos internos de España. Este documento es clave para entender la dinámica y los desacuerdos entre los líderes del golpe, así como la percepción de la situación internacional en ese momento crítico.

G.c. Dígame. Un momentito por favor. T. ¿Cómo? Me cago en la leche... G.c. Allá. T. ¿Adónde? ¿De dónde? G.c. De Madrid, me lo acaba de decir él, ya me entiendes, Pedro. T. Bueno, pero... G.c. No te muevas, que te quieren hablar ellos. T. ¿Cómo me voy a mover, cojones, si de aquí no se puede uno mover? No sé lo que tú harías aquí. G.c. Que no cortes, ¿cómo? T. Me cago en la puta que los ha parido. G.c. ¿Cómo ha ido esa conversación? ¿Y Alfonso también? Si quería hacer una chapuza el tío, quería... T. (...ininteligible) Carrillo y el Ministro no sé qué. G.c. ¿Cómo? T. Sí, y hablar... G.c. Un momento, no cuelgues, ¿bien? T. Yo no cuelgo, estoy pasando un rato, cabrón. G.c. (Hablando con otra persona) ¿Quién es el que está cortando? ¿Por qué no cogen los trastos? G.c. Oye. T. Dime. G.c. Llamando (dirigiéndose a la otra persona): eso es lo que yo digo, que estoy al otro lado de la línea, estoy hablando con él. G.c. Villaviciosa ha salido Antonio. T. El que intentó lo de sedición. G.c. Villaviciosa y Pavía van a salir, aguanta y que comuniques a la gente todo esto. T. Pero, ¿cómo que aguante? Pero, ¿tú te crees que aquí no aguantamos? ¡Leche!, ¿cómo vamos a salir con lo mal que se está fuera ahora de noche con el frío que hace? Pues claro que aguantamos hasta que vengan los regimientos. G.c. Oye, T. Dime. G.c. La radio, me dice Pedro, está mintiendo. T. ¡Nos ha jodido! ¡Claro que está mintiendo! G.c. Por favor, aguantad que la victoria es para España. T. Exacto. G.c. La victoria es para España, aguanta Antonio. T. ¿Eso me lo estás diciendo a mí, Juanito? G.c. Espera un momento, no cortes. T. Ja, ja, ja. G.c. La victoria es para España, ánimo, ánimo y ánimo. Los hombres de honor sabrán corresponder a todo esto. T. Juanillo, no me hagas propaganda, ¿cómo? G.c. Me cago en la leche. G.c. Ánimo, ánimo, aguanta. T. A ver si es verdad lo de Pavía y del otro. Lo de Pavía me suena. G.c. Está cojonudo. T. Eso de Pavía es un tío que entró en las Cortes. G.c. Irán enviando unidades y no hagáis caso de lo que dice la radio. T. De acuerdo, Juanillo. G.c. Sígueme llamando porque yo lo estoy intentando, hasta he enviado a un tío allí. T. De acuerdo, veremos a ver si se puede comunicar, esto ha sido una suerte. G.c. Pues, por favor, que vayan ahí comunicando. T. De acuerdo, Juanillo, oye, oye Juan. G.c. Dime. T. Va un manifiesto para El Alcázar. G.c. Os estoy hablando a los dos. T. Se lo hemos dado a Abad para que lo publique El Alcázar, ¡cómo! porque la radio dice lo que le sale de los huevos. G.c. Ahora mismo me ocupo. T. Ocúpate de que... G.c. Ahora mismo me ocupo. T. De que Girén nos lo ponga. Oye, un abrazo para Girón que me acuerdo de él. G.c. Bueno, vale. T. Adiós, Juanito. G.c. Un momento, que me dicen cosas para ti, Antonio. T. Venga, di más cosas. G.c. Dime, Pedro, (hablando con otra persona). Dime, Pedro... no envía una cosa al Alcázar, me está diciendo. T. Al Alcázar, por medio de él. G.c. Con la moral: ¡levantada! T. ¿Dónde? G.c. Oye, oye Pedro, el que ha ido allí muy mal, ¿eh? muy mal (hablando con la otra persona). T. Te digo que es un chapucero el General ese, Armada. G.c. ¿Eh? Sí, sí, pero nada de nada, no ves que me lo está diciendo él por el otro lado (hablando con la otra persona). (A Tejero) Oye, aquí me dice Pedro que aquí firmes y en el primer tiempo de saludo. T. Sí, pero dile a Pedro que le diga a Milans que no se fie de nada. G.c. Dice que no te fíes demasiado con el que ha ido allí. (hablando con otra persona). T. ¿Demasiado? Ni un pelo. G.c. Que no te fíes ni un pelo de aquel Sr. que ha ido allí. Que ha dicho que es vergonzoso. (hablando con la otra persona). T. Dime. G.c. Un abrazo. T. Juan, Juan. 3. Oye, y vosotros si lo presido yo, de modo que fíjate tú el tío, entraba hasta por el Gobierno Militar con tal de que lo presidiera él, este lo que quiere es una poltrona, ¿eh? G.c. Tú dices que has hablado con el General, ¿no? T. ¿Armada? G.c. No, con el otro. T. ¿Con Milans del Bosch? Sí, hace ya rato. Esta noticia de los Regimientos esos de la puñeta, viene de fuentes fidedignas, Juan. G.c. Te doy mi palabra de honor. T. No, no hace falta. G.c. ¿Qué te voy a decir, cómo? T. No hace falta que te pongas así, no te pongas así. G.c. ¿Cuándo te he engañado yo? T. Pero ya hace falta, es que estamos deseando verlos aparecer por aquí. G.c. Nada, no, aguantad, aguantad. T. Vale. G.c. ¿Sabes lo que ha dicho el Secretario de Estado Norteamericano? Que él no se mete contra España, que esos son asuntos internos de España. T. ¡Ah! Me parece muy bien Norteamérica, ¡sí, señor! G.c. ¿Lo entiendes? T. Que no se meta, que lo arreglemos esto nosotros. G.c. Espera un momento que estoy llamando a tu mujer, que le vamos a dar una alegría, que ¡pobre mujer! T. Oye, ¿qué le pasa a mi niña? G.c. Nada, que está preocupada, voy a darle esta alegría que estoy hablando contigo. T. Dile que no se preocupe. G.c. Que aquí estoy yo con lo que sea y para lo que haga falta. T. Gracias, Juanillo. G.c. No, gracias, no, ¡cojones! T. Un abrazo, Juanillo. G.c. Espérate, espérate. T. Dime. G.c. Que quiero que Carmen vea que estoy hablando contigo. T. De acuerdo. G.c. (Hablando con la esposa) Carmen, estoy hablando con Antonio por el otro teléfono. Está fenomenal... hombre, pues voy a ver si puedes... (A Tejero): habla bien fuerte para que él te oiga. T. ¿Qué hay?, ¿eh?... no me oye. G.c. Sí te ha oído... ¿le has oído? T. ¿Qué? No, hombre, no, no va a haber sangre, hija mía. No te preocupes. ¿Que te quiero muy poco? Ja, ja, ja. G.c. Quiero decirte que mañana todo el mundo en casa y que no salga nadie (dirigiéndose a la esposa) y para cualquier cosa, llámame a mí, ¿cómo? T. Ya lo sabe, ya lo sabe. Pavía y ¿cuál es el otro, cómo? que ya no me acuerdo... G.c. Villaviciosa. T. Pavía y Villaviciosa. G.c. Espérate un poco que quiere darte un beso. Un momento, Antonio, ¡hale! G.c. ¿Lo has oído? T. Vale, he oído algo. G.c. Suerte. T. Adiós, Juanillo. G.c. Sigue llamándome. T. De acuerdo.