García Carrés admitió haber trasladado en su coche a Tejero hasta las inmediaciones del hotel Cuzco para reunirse con el comandante Cortina, y haber presentado personalmente a Tejero y Mas Oliver.
Resumen
Nota informativa del CNI/CESID sobre la vista oral del caso 2/81, fechada el 1 de abril de 1982. En esta sesión se interrogaron a los tenientes Vecino y Carricondo, así como al abogado civil García Carrés, quien fue el único procesado. Los tenientes afirmaron haber acudido al Congreso por orden de su capitán, sin tener claridad sobre la misión, creyendo que el Rey y los generales Armada y Milans del Bosch estaban al mando. Ambos declararon no haber presenciado eventos significativos.
El documento revela que García Carrés, a pesar de su presencia en momentos cruciales, negó cualquier implicación en el golpe. Conocía a figuras clave como Milans y Tejero, y estuvo involucrado en reuniones importantes, pero atribuyó su presencia a la casualidad. La nota del CESID destaca la falta de credibilidad en la defensa de los tenientes y resalta la firmeza de García Carrés ante un Fiscal que adoptó un enfoque acusatorio por primera vez. Este interrogatorio es significativo para entender las dinámicas de poder y la responsabilidad de los implicados en el 23-F.
Contenido del documento
C/SG/5.338/01-04-82
NOTA INFORMATIVA
ASUNTO: VISTA ORAL 2/81 DEL CONSEJO SUPREMO DE JUSTICIA MILITAR.
DESARROLLO DE LA SESIÓN CORRESPONDIENTE AL 01-04-82
La sesión de hoy ha estado dedicada al interrogatorio de los Tenientes Vecino y Carricondo y del único procesado civil, Sr. García Carrés. Los interrogatorios de los Tenientes, con 55 y 35 minutos de duración, respectivamente, de los que 10 han correspondido a los defensores, han carecido prácticamente de interés. Tras media hora de descanso, más de lo habitual, le ha correspondido el turno al Sr. García Carrés, al que ha dedicado una hora y cuarto el fiscal y únicamente 15 minutos los defensores, con lo que se levantaba la sesión a las dos menos veinte, hasta las 10 horas del próximo día 2.
INCIDENCIAS Y ESTIMACIONES SOBRE EL DESARROLLO DE LA SESIÓN
Interrogatorio del Fiscal a los Tenientes Vecino y Carricondo. Se recogen juntamente los interrogatorios de los Tenientes, puesto que, aun cuando no exacta, su actuación fue similar y las contestaciones parecidas. En resumen, en sus contestaciones manifestaron lo siguiente: Llevan ocho y siete meses, respectivamente, como oficiales de la Guardia Civil. Fueron al Congreso a prestar un servicio por orden de su Capitán. No conocían exactamente cuál, sino únicamente que lo conocía S.M. el Rey y lo dirigían los Generales Armada y Milans del Bosch. No conocían al Tcol. Tejero, ni al Capitán Gómez Iglesias. En el Congreso no vieron a los Generales Aramburu, Prieto ni Armada, no vieron el incidente con el Teniente General Gutiérrez Mellado; no conocen al Coronel Alcalá Galiano, ni al Tcol. Fuentes Gómez. Tampoco conocieron el manifiesto del Tcol. Tejero, el Bando de la 3ª Región Militar, ni el mensaje real. No se enteraron de paradas ni anomalías en la marcha de los autobuses al Congreso. Una vez en él, la única el orden.
Se enteraron de la llegada de la DAC, pero no le dieron importancia, pues no hicieron nada. Prácticamente no hicieron en el Congreso otra cosa que "estar allí". No entraron en el hemiciclo y no se enteraron de las negociaciones sobre la salida. Sabían que se había interrumpido el acto de investidura, pero solo para esperar la llegada de la Autoridad Militar. Piensan que nunca sus jefes les habrían mandado nada ilegal. Parecía existir un acuerdo tácito para no efectuar preguntas. Solo lo hicieron los defensores propios y muy ligeramente otros tres al Teniente Carricondo: Prácticamente han venido únicamente a confirmar que reconocen la autoridad del Rey, como Mando Supremo de las FAS, que aceptan la cadena de mando y la legalidad de las órdenes superiores, y que, como eslabón más bajo de esa cadena, se limitaron a obedecer a sus Capitanes en la orden de "ir a un servicio", aunque luego no hicieran nada concreto. Señalaron que los disparos de intimidación de la Guardia Civil son normales cuando se trata de evitar males mayores, y por parte del Sr. Segura se destacó la poca experiencia de su defendido (Tte. Carricondo), y su única intención de obedecer ciegamente a su Capitán en el primer servicio que se le encomendaba. Los Consejeros no tuvieron ninguna pregunta que hacer.
Interrogatorio del Sr. García Carrés por el Ministerio Fiscal. Durante el interrogatorio, el Fiscal pone de manifiesto, en varias ocasiones, las constantes negativas a toda participación en los hechos por parte del procesado, a pesar de encontrarse físicamente en los momentos más trascendentales de la trama. Ante estas aseveraciones, el Sr. García Carrés atribuye la circunstancia a la casualidad: "el destino es el destino". Las respuestas más significativas pueden resumirse en: Conocía al General Milans y al Tcol. Tejero. Al Tcol. Mas Oliver lo conoció en el verano del 80, durante la campaña dirigida a conseguir 500.000 firmas para que la Guardia Civil no perdiera su carácter militar. Presentó a los Tcol. Mas Oliver y Tejero después de una comida. La reunión se debía a la campaña antes citada y el primero de ellos se encontraba en Madrid enviado por el General Milans. En presencia del procesado no se habló en ningún momento de proyectar acción alguna que invirtiera el orden constitucional.
Su presencia el 18 de enero de 1981 en la casa madrileña del Tcol. Mas Oliver se debe a que ese día pretende ponerse en contacto con él, pero desde Valencia le comunican que el Tcol. está en la capital y concretamente en la calle General Cabrera. El procesado se presenta, después de comer, en la citada vivienda y, con sorpresa por parte del Tcol. Mas, conversan sobre el festival que habría de celebrarse en Valencia. Durante esta conversación entró en el despacho el General Milans, al que también contó lo mismo y ante la advertencia del Tcol. Mas de que se esperaba en una reunión al General Milans se despidió y con corrección se fue. La entrevista con el General fue correcta y el tema candente fue la situación que vivía España. En relación con la reunión Tcol. Tejero - Cte. Cortina, solo puede aportar que trasladó al primero en su coche a las inmediaciones del hotel Cuzco y posteriormente, a petición del primero, llamó a Valencia al Tcol. Mas para decirle que el Tcol. Tejero iba a reunirse con un amigo. Del asalto se enteró por la radio. Durante la ocupación del Congreso habló en tres ocasiones con el Tcol. Tejero con fines humanitarios. El General Milans nunca habló con el procesado sobre temas relacionados con el intento golpista y que lo lamenta. Como final, el Sr. Fiscal hace una recapitulación de los hechos con sus personales deducciones.
Turno de los letrados defensores. Comienza el Sr. de Miguel, defensor del procesado, con una serie de deducciones a semejanza del Fiscal que son interrumpidas por el Presidente. En las preguntas y coto la nula participación en los hechos del Sr. Carrés y su total desconocimiento de la trama. También deja constancia del buen trato recibido por parte de la Policía y la discriminación habida, en relación con otros procesados, en su estancia en la cárcel. El Sr. López Montero lleva sus preguntas a la constancia del intento por parte del Sr. Laina de amedrantar al Tcol. Tejero con la presencia de su hijo, a través del Sr. Pla, entonces director del periódico "El Imparcial". El Sr. Martín Fernández incide en lo ya conocido de la calle General Cabrera. El Sr. García Villalonga pregunta sobre el lugar en que el Sr. Carrés dejó al Tcol. Tejero antes de la hipotética entrevista Tcol. Tejero - Cte. Cortina, a lo que se afirma en lo ya declarado y que el Tcol. Tejero estaba tranquilo y que solo apreció que tenía prisa. A la única pregunta del defensor, Tcol. de Meer contesta que organizó innumerables comidas. El resto de los letrados, así como los Sres. Consejeros, no hicieron uso de su facultad de interrogar.
OTROS HECHOS Y COMENTARIOS
El interés por la sesión de hoy era escaso, aumentando algo por la declaración del Sr. García Carrés, y por la expectativa de la posibilidad de que empezara el turno de testigos. La asistencia de público se redujo a un 50% al final. En cambio, se mantiene constante, casi al 90%, la asistencia de familiares y comisiones. El desinterés de hoy era patente hasta en la forma descarada en que, no solo la prensa, sino también varios abogados. Tanto el fiscal, con su poca profundidad interrogando, como los defensores, renunciando a hacerlo, parecían confirmar la impresión reinante entre el público de que, pese a su actuación, no se les puede achacar una gran responsabilidad. No quiere ello decir que la afirmación insistente de que no sabían nada, no conocían nada, no habían visto nada y no habían mostrado interés por nada, haya sido convincente, pues no es explicable tanta obediencia ciega sin ningún interés en saber. Pese a la similitud de sus actuaciones, se notaba una diferencia entre el Tte. Vecino, un tanto irónico y presumiendo de obediencia ciega, no creíble, y el joven Tte. Carricondo, a quien sí podría justificarse su actuación por la inexperiencia. El interrogatorio del Fiscal al Sr. García Carrés ha sido lo más destacable de la sesión. Ha sido una de las pocas sesiones en que dicho Ministerio ha estado incisivo, penetrante e incluso presionando con exceso, lo que ha motivado murmullos de protesta de defensores y público. Ha instado varias veces al Sr. García Carrés a decir la verdad; ha insinuado, más bien afirmado, que estaba mintiendo, y le ha hecho notar que se contradecía lo declarado por él con lo dicho por otros procesados. Pese a su insistencia, no ha conseguido el letrado que el declarante aceptara lo que él pretendía, lo que ha dado lugar a una dialéctica verbal de gran tirantez, que ha hecho intervenir en varias ocasiones al Presidente del Tribunal, aunque sin mostrar una gran convicción en lo que hacía. Ha vuelto el Presidente a decir, como hiciera días pasados a un defensor, que el procesado, como abogado, sabía más que él de estas cosas. De todas formas, la seguridad y aplomo del Sr. García Carrés, sus firmes aseveraciones ante la extrañeza del Fiscal por las numerosas "casualidades" que le hacían aparecer en escena en momentos trascendentales y el tono de respuesta suficiente han llegado a sacar de quicio al Ministerio Fiscal, cuya actuación ha sido notablemente distinta al resto de los días por lo que ha tenido de realmente acusatoria. En contraste con lo anterior, destaca la forma de dirigirse al procesado de diversos defensores que lo trataban de "querido compañero", "excelentísimo Sr.", etc., tuteándolo incluso en ocasiones.